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El accidente del colectivo en primera persona “Todo se dio en un segundo”

El joven azuleño iba a bordo del colectivo de la empresa Jetmar que volcó el lunes en cercanías de Las Flores, siniestro que dejó cinco personas fallecidas y 30 heridos. Iñaki, pese a ir en el primer asiento del piso superior del micro, no tuvo ni un rasguño. “Todo se dio en un segundo”, aseguró al narrar el momento del accidente.

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Iñaki Otamendi tiene 22 años y el lunes fue uno de los 26 pasajeros que en Azul subió al colectivo de la empresa Jetmar que casi dos horas después volcó a la altura de Las Flores dejando como saldo cinco fallecidos y alrededor de treinta heridos.

El joven azuleño no tuvo heridas, ni siquiera un raspón o un rasguño. “Iba delante de todo y no me hice nada”, dijo ayer por la tarde cuando habló con este diario mientras volvía a emprender camino a La Plata donde estudia Ingeniería Mecánica, aunque esta vez lo hizo en auto, “nunca más subo a un colectivo”, aseguró.

Cabe recordar que el accidente se produjo alrededor de las 18 del lunes en el kilómetro 164, en cercanía de Las Flores. El micro de larga distancia de Jetmar que circulaba en dirección Azul-La Plata, volcó luego de que explotara un neumático, según la hipótesis que manejan los investigadores a cargo de la causa. Como consecuencia del impacto hubo cinco fallecidos -entre ellos un nene de dos años- y cerca de 30 heridos de distinta consideración.

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“Todo se dio en un segundo”   

Tranquilo, pero aún en cierto estado de shock, Iñaki comentó al dialogar telefónicamente con El Tiempo que “tomé el colectivo que salió a alrededor de las 15.40 porque tenía que volver a La Plata a preparar finales”.

Viajó en el primer asiento del piso superior del colectivo, justamente del lado que volcó.

Iba escuchando música, con los ojos cerrados. “Cuando escuché la explosión de la goma y el roce de la llanta contra el asfalto, abrí los ojos y vi que se venía el colectivo abajo”, recordó sobre el momento exacto del siniestro.

La explosión a la que hizo referencia es la del neumático delantero del lado del conductor. Desde el primer momento los investigadores tuvieron como principal hipótesis que fue esa la causa del accidente. Ahora resta, y se hará con el correr de los días, determinar por qué se produjo la explosión que llevó al colectivo a cruzar de carril y terminar en la cuneta contraria a la que circulaba, volcado.

“Todo se dio en un segundo”, indicó Iñaki al hacer referencia al momento en que abrió los ojos y vio que el micro volcaba. Y en ese segundo, aseguró que “lo primero que se me cruzó por la cabeza fue ‘ya está’. No se te cruza mucho más, y después, sentir la bronca de saber que falleció gente por una negligencia de la empresa. Por eso pasó lo que pasó”.

“No tengo ningún raspón ni golpe”   

Ayer, cuando se cumplía un día del siniestro, Iñaki aún se preguntaba algunas cosas. En ese sentido, marcó que “no sé bien cómo caí porque no tengo ningún raspón, ningún golpe, nada de nada. Eso fue lo más raro. La verdad no sé cómo fue porque iba delante de todo y no me hice nada”.

Lo que sí sabe perfectamente es qué hizo inmediatamente después. “Me levanté, salí del agua porque el micro estaba en el agua en esa parte y empecé a gritarle a la gente que salga. Ayudé a un par de personas que no podían salir y después me quedé asistiendo afuera del micro, no quise entrar más”, señaló.

El siniestro fue en un segundo, pero lo que vino después “cuando empezaron a sacar a la gente del colectivo, se hizo eterno”, ratificando las informaciones que indicaron que tardaron cuatro horas en poder sacar a las personas fallecidas.

En este punto, Iñaki destacó “la predisposición de los servicios de emergencia, de los bomberos y de todos. Fue admirable el trabajo que hicieron porque el micro estaba en un lugar complicado, en la cuneta”.

En un principio, ni bien el accidente ocurrió, la gente que circulaba por la ruta “se acercó a auxiliar. Nos asistieron con agua y nos ofrecían sus teléfonos porque algunos no teníamos señal”.

Fue así que el joven azuleño, alrededor de media hora después de haber vivido esa experiencia, “me pude comunicar con mi papá. En una hora y media ya estaba en el lugar del accidente. Para mí era lo importante: que se tranquilizaran porque yo estaba bien. Eso fue lo más llamativo por el lugar en el que venía viajando”, volviendo una vez más su asombro en ese sentido.

“Poner la cabeza en otra cosa y a seguir”    

No obstante no presentar ninguna lesión ni aparente golpe, Iñaki fue trasladado al Hospital Zonal de Las Flores. “Fui uno de los últimos que llevaron en la combi que habían dispuesto para los que no estaban heridos”, comentó.

Allí, le hicieron placas y al comprobar que efectivamente no tenía consecuencias físicas del accidente, “me dieron el alta enseguida” y regresó por la noche a esta ciudad.

Ayer por la tarde emprendió una vez más el regreso a La Plata, pero esta vez lo hizo en auto.

“Vuelvo en auto porque a un micro no me subo nunca más”, aseguró, para inmediatamente comentar que “de 10 servicios que el año pasado iban para La Plata, 5 se rompían en la ruta. Después esto, ya es demasiado”.

Ahora lo que quiere es “que la situación pase lo más rápido posible y ya está”.

Por esto, en su vuelta a la ciudad donde estudia Ingeniería Mecánica “voy a poner la cabeza en otra cosa, en los finales que tengo que dar, y a seguir”, dijo por último en la charla que ayer por la tarde mantuvo con este diario.

Fuente: Diario El Tiempo

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