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Geoceldas como tecnología de estabilización de superficies y estructuras

La estabilización de suelos es un problema desde los inicios de la sociedad misma. Los egipcios y los chinos crearon los primeros muros de contención para estabilizar terrenos mecánicamente.

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Mientras que los romanos implementaron increíbles sistemas de drenaje para evitar daños en el sustrato de gracias a la erosión, mientras que sociedades prehispánicas realizaron grandes movimientos de tierra para aplanar superficies montañosas.

Hoy existen las geoceldas, una obra maestra de la ingeniería de materiales modernos que puede ayudar con todo esto e incluso más fines:

  1. Estabilización de superficies inclinadas

Las geoceldas funcionan bajo el principio de confinamiento celular. Esto significa que gracias al trabajo activo, cada célula retiene dentro de sus paredes al material con el fueron rellenas. La geometría es similar a la que muestra la naturaleza en los panales de abeja, patrones que forman figuras hexagonales no perfectas.

En el caso de las superficies inclinadas puede hablarse de siembras o de taludes o paredes de canales de riego. En el primer casi facilitan las la siembra de semillas, el crecimiento de las plantas y distribuyen adecuadamente el líquido en el sustrato. Las celdas se fijan al piso mediante anclas especiales que se apoyan sobre ranuras que posee la estructura de las paredes de la célula.

Si hablamos de taludes o paredes de canales de riego, las geoceldas pueden utilizarse como un refuerzo para el concreto. Las labores de fraguado se hacen más sencillas y la estructura gana en rigidez y en capacidades de repartir fuerza.

  1. Estabilización de vías con baja capacidad portante

Los caminos no pavimentados se caracterizan por perder rápidamente su nivel, especialmente cuando son transitados por vehículos pesados como camiones. En este caso las geoceldas una solución para evitar el desplazamiento lateral, y con esto, el deterioro de la estructura.

La acción del material nanopolimérico conocido como Neoloy permite una distribución de las fuerzas aplicadas, dando rigidez a la estructura y manteniendo el material de relleno en cada célula. Especialmente las vías de grava, arena y tierra se ven beneficiadas de esta tecnología.

Pero no se limita a las vías no pavimentadas. Pues incluso en carreteras comunes se utilizan las geoceldas para dar rigidez a la capa de tierra antes del asfalto, minimizando la cantidad de relleno necesaria, así como también la aparición de baches y fallas de borde.

Esta tecnología también se ha utilizado en pisas de aeropuertos y es parte integral de la construcción geocelular de terraplenes para ferrocarriles otros sistemas de transporte que se apoyen sobre vías férreas. En este caso hablamos específicamente de geoceldas de Neoloy® tipo D, diseñado para cargas pesadas y con paredes celulares que pueden alcanzar una altura de 20 centímetros. Se aplica en la coronación del terraplén, una vez que el material ya ha sido compactado con el uso de maquinaria pesada.

  1. Construcción de muros de contención

Los muros de contención son otro tipo de obra que gana solidez y rendimiento gracias a las geoceldas. Para reutilizar el material local de desecho, las geoceldas se rellenan con él y se compactan. Luego de apilan una sobre otras y se repite el proceso.

La totalidad de las celdas debe estar sustentado en la superficie inferior. De lo contrario, la integridad estructural se vería altamente comprometida. Se deben apilar formando segmentos, tal y como en los muros de contención tradicionales.

Un aspecto ecológico y de paisaje importante es que permiten hacer paredes horizontales con material vegetal. Cada bloque de celdas debe sobresalir al menos una hilera de celdas para lograr la segmentación de la estructura, en esas celdas se puede realizar siembra para embellecer el paisaje y sumar puntos para certificaciones LEED o similares.

Reducen costos en el mediano y largo plazo en comparación con los muros de concreto debido a la maquinaria, y eliminan los riesgos de trabajar con gaviones. Los orificios dentro de las paredes celulares facilitan el drenaje parejo y también el enraizamiento.

El material de Neoloy® puede soportar la tensión y la acumulación de cargas por más de 75 años. Además, es resistente a la acción de los rayos UV, las temperaturas extremas, hongos, humedad y la acción de la gravedad. La rigidez elástica que proveen las soldaduras ultrasónicas y el material puede ser de utilidad incluso para prevenir daños estructurales ocasionados por movimientos sísmicos.

No caben dudas que la tecnología está a favor de la ingeniería, solamente falta que cada vez exista más capacitación sobre cómo utilizar este tipo de tecnologías como el confinamiento celular. Las geoceldas son la tecnología revolucionaria que cada obra debería tener de ahora en más.

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